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La pregunta por el malestar en la cultura capitalista

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El presente escrito es un intento de subrayar algunas de las contribuciones teóricas y filosóficas de Theodor W. Adorno, ubicadas en la corriente de pensamiento social denominada Escuela de Frankfurt.

En la primera etapa, el instituto -fundado en Francfort, en 1922 por el filósofo argentino Lucio Felix José Weil junto a Georg Lukács, Karl Korsch, Richard Sorge- ha pretendido inicialmente orientarse hacia los estudios marxistas, pero bajo la dirección de Max Horkheimer se ha programado metódicamente hacia las investigaciones interdisciplinares de filósofos, sociólogos, economistas, historiadores y psicólogos con predominio en el campo de la filosofía.

La segunda etapa de esta escuela de investigación social conforma un amplio catálogo que hoy adquiere relevancia con autores como Fromm, Brecht, Marcuse, Wilhelm Reich, Pollock, Popper y Habermas.

Mi exposición va enfatizar los aspectos medulares de la formación de Adorno y su relación con Max Horkheimer, cuya impronta ha marcado a la Escuela desde fines de la década de los treinta del siglo XX y, especialmente, con el filósofo alemán H. Marcuse, E. Fromn, W Benjamin, Wilhelm Reich, entre otros.

La pregunta por el malestar en la cultura capitalista
• Síntoma y Malestar
• ¿Qué es lo que enferma?

ESCUELA DE FRANKFURT

• ¿Por qué el capitalismo es una máquina de sufrimiento y puro goce? (Cultura y civilización)
• ¿Cómo se plasma la dominación en la subjetividad?

Fuentes:
• Theodor W. Adorno y Max Horkheimer. Dialéctica del iluminismo 1944
• K. Mark, El Capital 1872
• Georg Lukács, El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista 1938

• Síntoma y Malestar

Pretendo demostrar los modos en que nuestro inconsciente y su síntoma mantienen siempre su vigencia. Por eso es importante saber hasta qué punto dichos conceptos fundantes de la psicología, específicamente el psicoanálisis, han modificado su intensión para que sigan siendo eficaces en la práctica analítica. A pesar de que en estos tiempos ciertas tendencias inspiradas en la etiología neuro-bio-logógica pretenden prescindir de lo inconsciente colectivo es necesario demostrar su eficacia pragmática, es decir los patrones que se repiten.

Pues bien, en la psicología como ciencia creo que debemos partir de un principio, fundamento real de la experiencia psicoanalítica: existe el inconsciente y el síntoma es su manifestación; lo que implica decir que el síntoma siempre está determinado en su estructura por el inconsciente.

El síntoma, sede de un bien paradójico, es también causa de malestar. El síntoma muestra en nuestro pensar diario y, sobre todo, en el cuerpo eso que no marcha bien, por ejemplo, en las elecciones (tangible o no) realizadas por cada ser hablante; los tropiezos en la vida cotidiana, como un simple golpe en la cabeza; el olvido; una caída al suelo; las perturbaciones del goce en el campo del amor; la insistencia repetitiva de una satisfacción de vida que mal predispone el lazo con los otros y nos deja aislado en la soledad existencial.

Desde la proliferación de síntomas contemporáneos (gordura, estrés) hasta los destinos del síntoma en el final del recorrido analítico (temores, angustias), encontramos un muestrario de fenómenos sociales que caracterizan el actual estado de la civilización capitalista. El porvenir del psicoanálisis creo que está ligado a la persistencia del síntoma, que hace saber, con las variaciones producidas en su envoltura formal, según cada época, que la causa real espera para ser localizada por cada uno.

Por eso inconsciente y síntoma en el programa capitalista constituyen mí orientación en esta exposición, para que procedamos a investigar sus manifestaciones diversas en lo colectivo, sus giros inexplicables, sus sorpresas fecundas… y para que intentemos precisar las modalidades del saber hacer con ello.

• ¿Qué es lo que enferma?

El síntoma se forma porque en el proceso de represión capitalista (la demanda de algún otro…) se separan idea o pensamiento del afecto. La idea es lo que el sujeto reprime y el afecto es lo que queda libre enlazándose al cuerpo creando un síntoma cuyo fin no es otra cosa que la destrucción del órgano. Por ejemplo, en una idea del tipo: "mi vida no camina" la idea se reprimiría y el afecto (la emoción original) se enlaza al cuerpo y hace una parálisis de pierna simbolizando así el no poder caminar.

Para eliminar esto desde la perspectiva psicoanalítica (enfermedad que no tiene causa orgánica sino psíquica) se necesita resignificar ese proceso y liberar esa emoción enlazándola a su idea original y esto se lograría a través del dispositivo de la asociación libre.

ESCUELA DE FRANKFURT

¿Por qué el capitalismo es una máquina de sufrimiento y puro goce? (Cultura y civilización)

Los componentes básicos de la teoría crítica, a partir de Horkheimer, tienden a unir las aportaciones del psicoanálisis freudiano con un marxismo considerado no como una cosmología, sino como un método; el pensamiento dialéctico representa la médula de ese método.

Las nociones de libido, represión, autoridad, mecanismos del inconsciente y neurosis, se incorporaron al planteamiento analítico marxista, que en este proceso pierde su carácter de teoría totalizadora. Mientras esta nueva teoría crítica observa los fenómenos sociales como una combinación de procesos psíquicos individuales y de fuerzas sociales, los esquemas marxistas clásicos ganan así preponderancia en las formas de abordar el conocimiento porque se conservan las perspectivas dialéctica, materialista e histórica y se resignifican los residuos hegelianos relativos al espíritu absoluto.

En este sentido es que el marxismo aporta, a la teoría crítica, el sello metodológico de análisis de la realidad social. El método resultaba definido como la estrategia de análisis que liga un enfoque filosófico específico con las prescripciones teóricas combinadas del marxismo y el enfoque freudiano.

Es este método, entonces, una forma específica de construcción científica de teoría social y un enfoque filosófico que le es inmanente.

Adorno ha perseguido determinar hasta qué punto una teoría filosófica puede establecerse a partir de Kant. Al encontrar en la empresa kantiana la imposibilidad de plantear una lógica al inconsciente, procede luego a demostrar que Freud brinda conceptos básicos para lograr el desencantamiento del inconsciente. Así articula por primera vez una crítica de la ideología que resulta clara e inequívocamente marxista: liga las manifestaciones del inconsciente a la historia y explica las determinaciones de la vida social y económica a ellas.

En ese contexto, estos autores señalan que las teorías irracionalistas funcionan ideológicamente como mistificación de la realidad que respalda el “status quo”.

¿Cómo podría compatibilizarse una justificación neokantiana (idealista) de Freud con una crítica marxista (materialista) de la ideología? Adorno parece haberse dado cuenta de lo insostenible de la postura; el viraje de su método (de Kant a Marx) testimonia un viraje de su propia orientación.

Uno de los callejones sin salida de la filosofía kantiana consiste en la reiteración de la problemática sujeto/objeto en el contexto del propio sujeto: Kant habría señalado en términos de fuerzas oscuras los procesos internos de la conciencia. El sujeto, explicándose a sí mismo, cae en terrenos por entonces desconocidos, hasta el advenimiento de Freud. Por otro lado, Marx sólo toca el problema de la subjetividad a partir de los procesos ideológicos, y de su consecuente formación a partir de procesos originados en las relaciones sociales de producción; para Marx, virtualmente no existen procesos psíquicos como tales provenientes de la conducta como resultante de contactos familiares y de conformaciones orgánicas; Freud se acerca más al materialismo en la medida que lo orgánico y la conducta existen “de facto”; quizá el desarrollo posterior de la dualidad sujeto/objeto kantiana tendría que ser replanteado eliminando la pregunta de Kant acerca del canon sujeto/objeto y sus iteraciones.

Se ve pues, como lógico, el viraje asumido por Adorno, al replantear la pregunta kantiana manteniendo su opción original en la separación sujeto/objeto descartando a Hegel (identidad en el espíritu absoluto) y manteniendo las determinaciones que a Freud le faltan: las relaciones sociales en su sentido más lato.

¿Cómo se plasma la dominación en la subjetividad?

La aproximación de Adorno a Marx es influida decisivamente por el texto: Historia y Conciencia de Clase de Luckács. La contribución más original de éste se centra en la idea de que la mercancía permea todos los aspectos de la sociedad burguesa. La separación dualista del sujeto y el objeto tenía su prototipo en el problema de la mercancía; los productos aparecen divorciados de los obreros. El concepto de reificación proporciona la clave de ambos.

Si los científicos pudiesen ver a través de las apariencias reificadas, reconocerían que las antinomias de la filosofía se debían no a las inadecuaciones de la razón sino a las de la realidad, donde la razón trata de encontrarse a sí misma.

La cosificación o reificación (del latín res, “cosa”) es la persistencia consistente en transformar las relaciones sociales o las representaciones mentales en cosas.

Desde la perspectiva marxista, la reificación (implicada en la alienación) consiste en el proceso de negación del sujeto dentro del sistema productivo de mercancías, de manera que queda simplemente reducido a cosa, víctima del fetichismo de las mercancías. Desde la perspectiva psicológica, la reificación aparece como un fenómeno patológico que se caracteriza por la reducción de fenómenos mentales, o conceptos abstractos, en cosas. En ambos casos, esta noción la podemos aplicar al análisis de determinadas creencias colectivas, de índole religiosa, totalitarias, pan y circo, por ejemplo. (Ver Karl Mark. El Capital, F.C.E., México 1973, Vol.1. p.37-47)

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, agosto de 2010
Lic. Gustavo R. Rodríguez
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